Calmo, me acerqué & rodée con mis manos las suyas, acaricié muy lentamente sus palmas blancas, temblorosas a mi tacto, surqué cada surco con mi índice, sentí sus huellas como las mias, dibujé con mis dedos en su piel, creando electricidad a en cada trazo. Firme, abrí mis alas, le envolví con mis brazos, dejé que mi corazón fuera quien marcase el tic tac de su mundo, al mismo tiempo sentía como su latir se aceleraba, su tez se ruborizaba, me encanta cuando sus ojos lucen llenos de brillo, repletos de ilusión dejé que me siguiera su mirada, que dibujara a su antojo en mi rostro un hilo de momentos, ahora no era ella quien se ruborizaba, era yo quien empezaba a sentirse nervioso, una gota de impaciencia inundaban mis labios, buscando los suyos con mi imaginación, haciendo que cada segundo al eclosionar formase nuestra burbuja. Y así, construimos minuto tras minuto horas de placer, deteniendo el tiempo, tan solo dejando filtrar una fugaz proyección de nosotros en nosotros, para volver a ser cada uno quien era, y retomar una y otra vez ese volcan de sensaciones, sin tocarnos más que las manos, besandonos solo con la mirada, bañando cada beso en un haz de palabras sin sonido, el uno para el otro hasta salir el Sol. -
Soñei
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Hace ya algunos años, participé en un concurso de poesía en gallego. Sé que
muchos de los lectores que llegan hasta aquí es posible que no comprendan
en su...
Hace 9 años

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