...en inifindad de ocasiones me lo dijo, - '' duerme tranquilo, cierra la persiana & tápate bien, mañana no hay porque madrugar ''. Y aún así, me despertaba casi al mismo tiempo que el canto del gallo, minutos antes que las huellas del sereno, era imposible, no había forma de extender mi sueño.
Aquella misma mañana, una taza de Té caliente me esperaba sobre la mesilla de noche, sentía a los pies de la cama el ronronear de uno de mis gatos enroscado entre mi ropa del día anterior.
Conseguí levantarme tras un pequeño esfuerzo, muchas veces, el calor de la cama era muy persuasivo, y terminaba volviendo a dormir, acurrucado entre los brazos de las sábanas. Me puse mis zapatillas corazón y llegué a la cocina, estaban las persianas subidas y las cortinas totalmente corridas, entraba por la ventana una luz feroz que, asustaba a mis ojos, hacía encoger mi mirada hacia un recuerdo reciente, mi cama...
Cerré rápidamente las ventanas, callé un poco ese estruendo de rayos solares y engañé durante algún tiempo más al inevitable astro rey, necesitaba despertar a mi ritmo. Me senté en el taburete de la isla, cruzé mis brazos y dejé caer mi cabeza escondiendo mi rostro entre la oscuridad que ofrecia el resguardo de mi interior.
Y así, en mi cocina, comenzé a recordar, su dulce voz, la indudable verdad de sus palabras aconsejandome esa noche anterior, - '' ...duerme, sueña... ''-

0 comentarios:
Publicar un comentario