Bajé somnoliento por las escaleras de madera, había muchísima luz en el interior de la casa. Se vé que despertó antes que yo para preparar las cosas de cada día: dar de comer a los polluelos, cambiar el agua para los gatos y perros, dar heno fresco a los ponnys. Era una chica muy aplicada y le encantaba madrugar, tanto quizá como hacerse la remolona en cama los fines de semana.
Y ahí estaba yo, sentado en esas sillas altas de madera. Tenía delante de mi muchas cosas que desayunar, pero... me apetecian unos huevos revueltos !!! Así que me levanté super feliz a preparármelos yo. Mientras estaba cocinando, vino Uchii a ronronear cerca de mis gemelos, se rozó un poquito y volvió corriendo al jardin. Le engatusó una pequeña mosca que pareció que entraba en la casa para reclamar su atención, me giré sonriendo y emplaté mi desayuno.
Una vez terminado me dirigí corriendo a mi cuarto, tenía un traje de baño nuevo, era muy bonito, rojo con detalles blancos. Cogí mi toalla de Goofy, mis zapatillas hawaiianas y cogí dos sandwiches que me había preparado ella. Me acerqué a la granja para darle un beso a mi preciada amiga antes de partir hacia el rio, se despidió de mi con una dulce sonrisa y quedamos para vernos a la tarde para merendar.
Hacía una mañana estupenda, una mañana genial para bañarse en el rio y tomar el sol con la panza al aire...

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