Vivimos en tiempos de actualización,
en tiempos de renovación,
en tiempos de cambios urbanísticos,
aceras, calles, farolas,
cambian por necesidad,
por aumento de población,
por estética y por destrucción.
Cambian las energias,
las tecnologias,
las preferencias,
los sistemas.
Todo es ahora,
venga, ahora o nunca,
despertarse, moverse,
empujar,
hacerse sitio,
respirar, comer, subir, bajar...
Hay una cosa,
que no cambia,
lo más importante,
el tiempo,
la metodología de medición.
Veinticuatro horas,
insuficientes,
siete dias para una semana,
caducos.
30 dias para un mes,
irrisorios, obsoletos, incluso cómicos.
Vivimos en un tiempo que no da para hacer nada,
todo es efímero y volátil,
fugaz, deleble.
Nacemos, crecemos y vivimos hacíendonos a ello,
a la resignación de lo establecido,
sin posibilidad de cambio.
Que alguien reze por mi y por todos los que no estan todavía aquí,
por no poder luchar para cambiar lo más importante,
lo que a todos consume,
el tiempo.
en tiempos de renovación,
en tiempos de cambios urbanísticos,
aceras, calles, farolas,
cambian por necesidad,
por aumento de población,
por estética y por destrucción.
Cambian las energias,
las tecnologias,
las preferencias,
los sistemas.
Todo es ahora,
venga, ahora o nunca,
despertarse, moverse,
empujar,
hacerse sitio,
respirar, comer, subir, bajar...
Hay una cosa,
que no cambia,
lo más importante,
el tiempo,
la metodología de medición.
Veinticuatro horas,
insuficientes,
siete dias para una semana,
caducos.
30 dias para un mes,
irrisorios, obsoletos, incluso cómicos.
Vivimos en un tiempo que no da para hacer nada,
todo es efímero y volátil,
fugaz, deleble.
Nacemos, crecemos y vivimos hacíendonos a ello,
a la resignación de lo establecido,
sin posibilidad de cambio.
Que alguien reze por mi y por todos los que no estan todavía aquí,
por no poder luchar para cambiar lo más importante,
lo que a todos consume,
el tiempo.

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