Y no encuentro las palabras,
tantas veces al alcance, fáciles y otras veces,
tan difíciles y lejanas.
Tan necesarias en ocasiones e inoportunas en otras,
pesadas y ligeras, tanto que ni se oien,
dolorosas, efímeras y volátiles,
en lugar de formarlas yo a ellas...
ellas me forman a mí.
Podría pensar que no estan ahí
como el aire que nos rodea, vivir por él y decir que no le veo,
de no saber de que me hablan.
Existe una ciénaga,
que se llena de palabras que mueren antes de haber nacido,
las que salieron por capricho, sin naturaleza,
las débiles, inoportunas, de delirio, incluso de grandeza,
sin distinción y no me preguntes porque,
es así desde el principio de los tiempos.
Y me pregunto,
cuantos silencios se habran quedado atrapados en mi voz,
queriendo salir y encontrar su sitio, para brotar,
sin encharcar el alma,
fugazmente, en forma de palabras.
tantas veces al alcance, fáciles y otras veces,
tan difíciles y lejanas.
Tan necesarias en ocasiones e inoportunas en otras,
pesadas y ligeras, tanto que ni se oien,
dolorosas, efímeras y volátiles,
en lugar de formarlas yo a ellas...
ellas me forman a mí.
Podría pensar que no estan ahí
como el aire que nos rodea, vivir por él y decir que no le veo,
de no saber de que me hablan.
Existe una ciénaga,
que se llena de palabras que mueren antes de haber nacido,
las que salieron por capricho, sin naturaleza,
las débiles, inoportunas, de delirio, incluso de grandeza,
sin distinción y no me preguntes porque,
es así desde el principio de los tiempos.
Y me pregunto,
cuantos silencios se habran quedado atrapados en mi voz,
queriendo salir y encontrar su sitio, para brotar,
sin encharcar el alma,
fugazmente, en forma de palabras.

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