Él despertó, aturdido, con la mente en otra parte,
por mucho que lo intentó no pudo enebrar un pensamiento nítido,
mientras se incorporaba en su cama, se sentó en el borde e intentó recordar,
sin obtener una imagen coherente.
Miró el reloj, era de noche, parecía que había dormido una eternidad,
almenos así se manifestaba su cuerpo,
pesado y torpe,
casi sin reflejos.
Se levantó y se dirigió como pudo hacia la ventana,
no se veía movimiento alguno en la calle,
viento alguno en el aire,
todo era... como si no fuera.
Sin saber porque metió la mano en el bolsillo de su pijama,
sacó de el un trozo de papel que decía : " La noche, el día ", " El aire, la tierra ",
" Como dos gotas de agua, frescura de primavera y calor de verano ".
Se soltó una lágrima de uno de sus ojos y cayó encima del papel,
se llevó las manos a la cara sin entender porque lloraba.
Sentía una pérdida, quizá soñó algo que ahora no recordaba,
ni esforzándose esbozaba una imagen del sueño de esa noche.
Algo le tocaba lo más profundo de su ser,
haciéndole llorar, sin recordar ni saber porque.
Volvió a la cama, sentándose apoyando su espalda contra la pared,
encogido, con las manos sujetando sus rodillas.
Entraba luz en su habitación y tanto silencio le estremecía,
estiró el brazo y cogió su rosario árabe,
acariciándolo conseguía relajarse,
pero él no sabía porque tanta tensión y le era imposible dejar su mente en blanco,
almenos, no podía sosegar su intranquilidad.
Sentía el cambio a su alrededor y eso le hizo dudar si realmente,
esa era su casa, su dormitorio.
¿ Y si él era el sueño ?
¿ Y si aquello no era más que una pesadilla ?
De la cual por un momento pensó que después de volver a dormir despertaría,
abriendo los ojos y acariciando su pelo mientras dormía,
recordando que...nunca estuvo solo.

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