Hay cosas que no cambian con el transcurso del tiempo. Por mucho que miro a mi alrededor, pocas cosas son las que logran mantenerse inalterables. Pero, si miro en mi interior, siempre hay un lugar, que por más que pase el tiempo siempre se presenta y se muestra igual, como siempre ha sido, intemporal.
Aunque, ese lugar también tiene su antítesis (como muchas otras cosas), la perspectiva positiva de él, hace que el amor y la imaginación se muestre inalterable e indeleble, pase lo que pase en el mundo exterior.
Eso me hace sonreir y llenarme de energía, para poder así afrontar con más calma y quietud, cualquier revés que el exterior quiera volcar a mi interior.
