Me detengo siempre en aquel puente y veo los coches pasar por debajo, de un lado a otro por aquella carretera. Al lado, está la vía del tren, nunca me coincidió ver alguno en esos momentos y siempre veo las vías solas y vacías, pero esperando a llenarse con el peso de esos trenes.
Siempre que paso por ahí, siento como mi corazón se llena y mi pecho se ensancha. Pienso que es debido a que aquel sitio, es un punto donde la gente viene de fuera, y al mismo tiempo un punto donde la gente se va fuera. Con sus ilusiones, sus ganas de moverse, de disfrutar...y también de volver, haciendo pucheros y cruzando los brazos enfadados, por que hay que volver a la rutina. Pero, que sería de la vida sin su balanza.
Desde ese puente puedo sentir como todo es más grande, como la esperanza me coge entre sus brazos y me lleva de ese lugar, a donde yo quiera.
Y así, vuelo con los pies sujetos al suelo, pero con la vista en ese horizonte. Todo transcurre rápido, desde aquel puente.
El poder mirar hacia un mañana, con fé de que las cosas cambiarán, con firmeza en los propósitos y constancia en seguir soñando, para sentirme como me siento cuando estoy de pié sobre aquel puente, libre.
Puede ser que, el mañana no exista sin un ahora, pero, la verdad es que un mañana sin un puente anexo entre nuestros sueños y la realidad del amanecer, no sería un ahora cálido.
Sueña, sé libre y desplázate, aunque no tengas dinero para hacerlo. Si cierras los ojos e intentas ver todo desde otra perspectiva y bajo otra mirada, la del corazón, podrás viajar.
Peace!

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